RCA Studio II o como los eventos de la industria llevaron
a un gran proyecto a un fracaso incontenible.
Si repasamos la historia que hemos analizado hasta el
momento de las consolas, podemos ver que el principio estuvo marcado por los
clones del Pong, ese juego maravilloso del que no podremos dejar de hablar por
varias entradas, ya que es la razón por la cual muchas compañías comenzaron a
ver el entretenimiento interactivo como una forma de hacer negocios.
La idea de los desarrolladores de RCA Studio II era muy
interesante, utilizar cartuchos programables, descartando así la tendencia de
los clones de Pong, con juegos integrados en memoria o carentes de chip.
Pero a esta idea se les adelantó, por algunos meses, la
Fairchild Channel F, de la que también hemos hablado.
En 1977 sale a la venta, con un precio de 149 dólares y
juegos que rondaban entre los 15 y los 20.
Su retraso hizo que llegue al mercado y sea considerada
la “segunda” consola con cartuchos programables, cosa que permitía mejorar de
manera exponencial los gráficos y el sonido, a comparación de la Magnavox
Odyssey con sus “jumpers” que conectaban de diferentes modos consiguiendo
variedad, pero la idea de los cartuchos programables iba más allá.
Gráficamente era inferior a la Fairchild, y mucho más a
la Atari 2600 que vendría después, y además sus títulos eran en blanco y negro.
Pero también tenía cosas interesantes. La consola recogía energía del
televisor, a través de un conector especial que dejo de fabricarse a finales de
los 70.
Existen diez títulos diferentes, muy precarios en cuanto
a jugabilidad y aspecto, pero seguían resultando innovadores para la época. El
diseño físico de la consola era bastante austero, una consola de tamaño
considerable con controles adosados a los costados, por lo cuál debíamos estar
al lado de la consola para poder comandar a nuestros avatares.
Lentamente los desarrolladores de videojuegos se daban
cuenta de las limitaciones del Pong, de los jumpers de la Magnavox, e iban
migrando hacia los cartuchos programables y nuevas acciones, es el paso irremediable
del tiempo.

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